viernes, 22 de febrero de 2013

El caso de Juan II

El caso de Juan es cierto que no es un caso habitual que ocurra en los niños, pero sigo opinando que no tiene por que ser un problema físico, sino más bien psicológico, es posible que el niño haya sufrido una caída que le haya podido frenar en su curiosidad por andar, de todos modos esto lo tendrá que analizar un pediatra.

Los niños que sufren al nacer un problema en el sistema nervioso motor o bien en el sistema muscular, a la larga pueden ser un problema en su desarrollo, pero si estos son grabes deberían de haberse detectado a través de las revisiones periódicas realizadas por el pediatra, de todos modos si es un problema inferior podrá ser tratado y conseguir que el niño camine, con tratamientos ordenados por el especialista y haciéndolos constantes por la familia y la escuela pueden llegar a dar frutos y solventar el problema.
 
De todos modos i el problema es psicológico, poco a poco el niño adquirirá, nuevamente la confianza y madurará nuevamente para poder comenzar a dar sus primeros pasos, también hay niños que son menos activos y también que sus padres se lo dan todo demasiado fácil, esto suele ocurrir en los padres primerizos, de todos modos el niño acaba madurando y necesita ser autónomo en sus actos y satisfacer sus necesidades sin la ayuda de nadie.

La educadora de Juan, tiene que ser paciente, aunque sigo pensando que debe avisar a los padres del problema y que estos analicen si es que Juan lo tiene todo demasiado fácil, también deberán llevarlo al pediatra para quedarse más tranquilos y también que Ana se quede más tranquila, ya que siempre puede haber alguna duda sobre la salud de nuestros pequeños.
 
En conclusión, tanto los educadores como los padres son un papel muy importante en la vida de los pequeños, que tienen que hacer lo posible para que estos avancen en su desarrollo, tanto físico como psíquico.
 
 

martes, 12 de febrero de 2013

El caso de Juan

Bien se sabe que cada niño/a lleva su tiempo de maduración en el que este realiza unos cambios de tipo biológico que permiten un logro progresivo de nuevas facultades, estas también se ven afectadas por a herencia genética y por las influencias del entorno. También es cierto que hay niños/as, que sienten más o menos interés por algunas cosas y experiencias, es posible que Juan no sienta interés por andar es decir, se un niño poco activo hay niños/as que lo son, y se conforman con estar en el mismo lugar entretenidos con juguetes u objetos de su interés proporcionados por los adultos, es decir niños/as muy conformistas. Como anécdota puedo contar, que yo no comencé a andar hasta los 15 meses, debido a que era una niña poco inquieta y muy tranquila, podía estar horas en el mismo lugar y con varios objetos, aunque si me ponía en pie ayudada de objetos. Ahora si es verdad que es extraño que Juan, no se ponga al menos de pie ayudado de algún objeto, por que si es cierto que todos los niños lo hacen antes de empezar a soltarse a andar. Es lógico que Ana este preocupada y también es verdad que debería plantearle a los padres que llevaran a Juan al pediatra para que este valorará la situación y descartara posibles alteraciones del sistema muscular o nervioso, que pudieran suponer al niño dificultades de movilidad, ya que es el pediatra o especialista el que debe diagnosticar un caso así, realmente hasta que n lo haga no se debe encender la señal de alerta y pensar que esto pueda estarle sucediendo a Juan, ya que podría ser que el niño no estuviera motivado a realizar esta actividad.
En conclusión, es importante que os educadores/as, detecten e informen a los padres de que algo no funciona correctamente en el día a día del niño, para que así estos puedan llevarlo al pediatra y que así este pueda realizar un diagnostico en el cuál podamos barajar diferentes posibilidades para el bienestar de nuestros niños.